Desvelados los enigmas del códice de la coronación
El investigador de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) Eduardo Carrero ha conseguido dilucidar los enigmas que encierra un códice del siglo XIV llamado "Libro de la Coronación de los Reyes de Castilla", único documento litúrgico conservado para la coronación de un rey castellano.

Carrero subrayó la importancia de esta ubicación por tratarse de "un códice con muchos problemas de comprensión: se trata de un ceremonial de coronación para una monarquía como la castellana que no solía coronarse".

El investigador, adscrito al Departamento de Arte y Musicología de la UAB, precisó que el "Libro de la Coronación de los Reyes de Castilla" es "un códice lujoso, iluminado, con todo el ritual detallado, que adapta un texto extraño a la Corona de Castilla, que quedó sin terminar de escribir y de ilustrar y en el que el nombre del rey al que se dirige (Alfonso XI) fue borrado y sustituido por otro (Fernando) en fechas posteriores".

La investigación destaca que el autor del texto, un obispo de Coimbra de nombre Ramón, tuvo que ser alguien del entorno de María de Molina, abuela de Alfonso XI y regente durante su minoría de edad.

Esta minoría había sido tan dura, con constantes enfrentamientos con varios sectores de la nobleza castellana (básicamente el entorno de don Juan Manuel), que, a juicio de Carrero, parece que se buscara "un gran boato para confirmar al joven Alfonso como rey utilizando un escenario simbólico de gran importancia como la catedral de Santiago de Compostela, en la que grandes monarcas del reino de León habían sido proclamado reyes o se habían enterrado".

En este punto, parece adquirir gran importancia otro de los personajes cercanos a María de Molina, como fue el arzobispo compostelano Berenguel de Landoira, un dominico francés al que pudo interesar muy especialmente vincular al rey a la catedral de Santiago en una época en la que la ciudad gallega había quedado desplazada a la periferia de la Corona de Castilla.

La exploración de este manuscrito, que se encuentra en la Real Biblioteca de El Escorial, revela que este documento es la adaptación de otro manuscrito, llamado ´Ordo´ de Constantinopla, del que, curiosamente, se conserva un ejemplar en el Archivo Capitular de Toledo, al parecer realizado en época de Alfonso X cuando quiso aspirar a la corona imperial por vía materna.

"La copia de un ceremonial extraño, como era el Ordo de Constantinopla tiene su importancia porque se tuvo que tomar como modelo una pieza foránea, ya que "la monarquía castellana no estaba acostumbrada a este tipo de ceremonia ni la tenía legislada en su ritual de corte".

El códice muestra que Santiago fue el lugar elegido originalmente para la coronación de Alfonso XI de Castilla, aunque finalmente fue coronado en el monasterio de Las Huelgas, en Burgos.

Este cambio, añade Carrera, quizá tuvo que ver con la muerte del arzobispo compostelano y de la propia regente, y finalmente se optó por dividir la ceremonia en dos: la toma de armas tuvo lugar en la catedral de Santiago y la coronación en Las Huelgas, de fundación real y lugar de enterramiento de la propia familia.

De la coronación ocurrida realmente, la de Las Huelgas, se cuenta con "preciosas y detalladas narraciones en la Crónica del Rey y en el Poema de Alfonso XI, redactados en sus últimos años de vida".

El "Libro de la Coronación" es el único códice litúrgico conservado para tal ceremonia en un rey castellano, lo que, según el investigador, "refleja la falta de interés que la monarquía castellana tuvo en este tipo de ceremonias o en su posible carácter sagrado, factor que a diferencia de otras monarquías, como la francesa, no importó demasiado en la consideración del monarca de la Corona de Castilla".

El libro se compone, en primer lugar, de una introducción destinada a destacar las virtudes del rey y la importancia de su consagración y, en segundo lugar, relata la manera de realizar la propia ceremonia de unción, coronación y nombramiento de caballero o pescozones.

El texto del "Libro de la Coronación" quedó sin terminar después de la descripción de la ceremonia del nombramiento del rey como caballero; y lo mismo ocurrió con las miniaturas que detallan los actos a realizar, pues a partir de la sexta escena de las 24 imágenes que ilustran los elementos clave del ceremonial, también quedaron sin terminar, limitándose al dibujo y algunos trazos de color

Fuente: diariodenavarra.es
 
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